sábado, 11 de julio de 2026

Brihuega

  

Empezaré rememorando, como fue mi primera visita a Brihuega hace ya casi 40 años. Había estado varias veces pero nunca había realizado una visita turística. Un día del mes de julio con una guía editada en papel me presenté en la localidad para profundizar en su patrimonio. Creo que el único turista que había recorriendo las calles de la localidad era yo. Esto último no me cuadraba, ya que Brihuega fue declarado Conjunto Histórico Artístico en el año 1973. De hecho, al preguntar a algunos ciudadanos por edificios o monumentos me miraban con un poco de perplejidad. Si ya has estado en Brihuega en julio habrás visto el cambio que ha sufrido la villa, calles totalmente engalanadas y decenas de puestos vendiendo diferentes productos asociados a la lavanda. Durante el mes de julio la villa queda totalmente invadida por turistas que vienen atraídos por los campos de cultivo de la lavanda. Este mes es el momento de mayor intensidad floral del cultivo y Brihuega llega a sufrir saturación de visitantes, que han obligado a las autoridades, a introducir restricciones de acceso tanto a la localidad, como a los campos de lavanda. Por si te preguntas porque Brihuega tiene tantas extensiones de este cultivo, decirte que ello es motivado por el tipo de suelo presente en La Alcarria que es eminentemente calizo e ideal para dicha planta. Fuera del mes de julio podrás visitar Brihuega, sin apreturas, mucho mas relajadamente, eso sí, ya no podrás contemplar los campos de lavanda porque la misma habrá sido recolectada ya. 

Campo de lavanda de Brihuega al atardecer.

Vamos a empezar nuestra visita a la localidad accediendo por la puerta de la muralla que hay frente al parque de María Cristina (Puerta de la Cadena), el parque principal de la localidad. 

Puerta de la Cadena

La Puerta de la Cadena es una de las cinco puertas que daban acceso a la antigua villa amurallada de Brihuega. Ubicada al norte de la población. Consistía inicialmente en un simple arco de medio punto con almenas. Hoy en día, presenta el nombre de la villa, el de la puerta y el de la calle en que se encuentra. Además, luce una placa conmemorativa del asalto a Brihuega por las tropas reales de Felipe V en el año 1710 y, junto a ella, otra correspondiente a la conmemoración de tal batalla dos siglos después. Sobre el arco de la puerta, se encuentra una pequeña hornacina con una talla de la Inmaculada Concepción, rememorando que fue ese día cuando se produjo el último asalto a la villa por las tropas borbónicas.

Cruzamos ahora la Puerta de la Cadena y entramos en la calle Cadena. Esta calle en julio está repleta de puestos de venta de productos manufacturados a partir de la lavanda. Más adelante llegamos a una plaza (plaza Herradores) presidida por un enorme tilo, que por San Juan destila una fragancia que envuelve toda la zona. Desde este punto podemos seguir descendiendo por dos calles. La de más a la derecha nos conduce, en unos pocos metros, hasta la fuente más emblemática de Brihuega, la Fuente de los Doce Caños

Fuente de los Doce Caños

Se trata de una fuente muy antigua (ya existía en el siglo XVI) y según la tradición la moza que beba de los doce caños encontrará novio. Bueno si tienes sed y no necesitas novio, como es mi caso, puedes beber del caño que prefieras y aliviar tu sed. Este agua procede de la comarca de La Alcarria, que posee en sus entrañas grandes aljibes naturales que permiten hacer acopio del agua de lluvia y la van soltando de manera regulada. En el pasado la villa llegó a tener hasta doce fuentes repartidas por todo el casco urbano, alguna de ellas todavía siguen en funcionamiento en la actualidad. A la espalda de esta fuente se encuentra el antiguo lavadero de la localidad. Se inauguró en 1905 y consta de tres pilones. Para las mujeres supuso una gran mejora ya que les permitía lavar de pie y no de rodillas como tenían que hacerlo hasta entonces.

Fuente de los Doce Caños.

Fuente de los Doce Caños.

Lavaderos.

Si estas visitando Brihuega en julio regresa hasta la plaza del tilo que has dejado atrás y toma la calle paralela a la Fuente de los Doce Caños. En este mes la calle está profusamente engalanada y rebosa de turismo. 

Balcones engalanados.

Calle engalanada durante el mes de julio.


Esta calle desemboca en una mucho más ancha que va a parar a la plaza del Ayuntamiento. Frente a este último tenemos nuestro siguiente punto de interés: las Cuevas Árabes

Cuevas Árabes

Constituyen un laberinto subterráneo de entre 7 y 8 kilómetros excavado entre los siglos X y XI, con una temperatura estable de unos 12 ºC. Esta época fue de dominación musulmana en Brihuega,  de ahí el nombre de las cuevas. Del total de su extensión se pueden recorrer hoy en día alrededor de 500 metros. En Guadalajara a estas estructuras también se les conoce con el nombre de bodegas o caños. A lo largo del recorrido, en ambos lados, encontrarás excavaciones u oquedades donde se ubicaban las tinajas, alguna de las cuales todavía está presente en su ubicación original. También son destacables las diferentes estructuras en forma de arco apuntado que te irás encontrando. La entrada para su visita tiene un coste actual de 3€ (los menores de 10 años no pagan) y se saca en la tienda que hay a la izquierda de la entrada a las cuevas. El recorrido  es de sentido único, se entra por una puerta y se sale por otra.

Puerta de entrada a las Cuevas Árabes.

Punto de bifurcación en el recorrido.

Tinajas.

Detalle de los pasillos.

Estructura en arcos apuntados.

Iglesia de San Simón

Por encima de la cuevas, a la derecha se puede ver parte del edificio de la Iglesia.  De todos los edificios religiosos de Brihuega es el de San Simón, sin duda, uno de los más singulares e interesantes por su ubicación en el entramado urbano de la villa, tamaño, materiales constructivos empleados y por su incierto origen y evolución histórica. San Simón es un templo de arquitectura mudéjar —lo que contrasta con el resto de pétreas edificaciones religiosas briocenses— erigido muy probablemente entre los siglos XIII y XIV. El edificio está formado por una nave de planta prácticamente cuadrada. De cada uno de sus extremos parte un aristón cuadrado formando arcos apuntados que se cruzan con los otros tres dividiendo la alta bóveda en cuatro secciones. El ábside es de planta semicircular y su bóveda está sustentada por seis arcos también apuntados. Frente al ábside se encuentra el ingreso con portada apuntada y un ojo de buey en su parte superior. El templo posee nueve ventanas. El edificio, que pertenecía a los bienes propios de la villa, pasó a ser propiedad privada en 1860 como consecuencia de la aplicación de la llamada Ley Madoz de desamortización. La presencia de la arquitectura mudéjar y la época en la que se construyó nos habla de una sociedad tolerante y avanzada con significativa presencia de minorías religiosas (judíos y moriscos) una de las cuales muy probablemente levantó el edificio. En el año 2007 la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha declaró el edificio Bien de Interés Cultural y ha intervenido en la restauración de los ventanales del ábside, reconstrucción de dos contrafuertes y de la cubierta. Al tratarse de un edificio privado solo podemos visitarlo exteriormente.

Salimos de la plaza en dirección suroeste, por la calle "Nuestra Señora de la Peña" y llegaremos hasta la puerta conocida como Puerta de la Guía

Puerta de la Guía

Se  trata de un arco que se abre en un torreón de la muralla del castillo durante la invasión Napoleónica (1812) para facilitar el acuartelamiento de tropas francesas dentro del castillo y su acceso a la población. También se construyó una hornacina encima del arco para depositar allí la imagen de la Virgen de la Guía. Antes de este acceso el único que había era el de la Puerta de Santa María, junto a la plaza de toros. 

Puerta de la Guía.


Tras atravesar el arco nos encontramos con un amplio espacio en sombra, gracias a titánicos plataneros. A nuestra izquierda tenemos el Castillo de la Peña Bermeja, en cuyo interior se encuentra el Cementerio Histórico de Brihuega, que es miembro de la asociación de cementerios Significativos de Europa y que puedes visitar. De frente, al fondo, tenemos la Iglesia de Santa María de la Peña y a la derecha de ésta, un mirador a la vega del Tajuña

Castillo de la Peña Bermeja.

Castillo de la Peña Bermeja

Originalmente disponía de foso y de una muralla que protegía su parte más vulnerable, la occidental. En el siglo XIII, ya bajo dominación cristiana, el castillo fue ampliado y modificado, convirtiéndose en un palacio-fortaleza destinado a un uso residencial y religioso. En la zona norte del castillo y sobre el nivel inicial del patio, se construyó un ala nueva, con dos plantas y múltiples salas que puedes visitar si lo deseas. Bajo esta ala norte se construyó una cripta alargada, destinada a caballerizas, conocida hoy como Capilla de la Vera Cruz y que alberga los pasos de Semana Santa. El declive del castillo empezó en siglo XVI con un abandono progresivo y culminó con la invasión francesa, por lo que se destinó a cementerio municipal a  mediados del siglo XIX.  

Iglesia de Santa María de la Peña

Es uno de los cinco templos cristianos que tuvo la ciudad de Brihuega. Su construcción tuvo lugar entre los siglos XII y XIII. Es un edificio de una extraordinaria belleza y calidad constructiva. Su arquitectura fusiona diferentes corrientes artísticas: la arquitectura cisterciense de los monasterios alcarreños y las innovaciones góticas que comienzan a llegar de Francia. Es una iglesia de tres naves separadas por pilares, siendo más ancha y alta la central. Los capiteles de las columnas presentan escenas medievales, religiosas y mitológicas. Son de gran interés la hermosa capilla mayor, el magnífico retablo del siglo XVI y las nervaturas góticas de las techumbres. Su puerta principal, orientada al norte, se encuentra cobijada bajo un porche. Posee cuatro arcos apuntados en degradación, adornados con puntas de diamante y motivos vegetales. Los capiteles presentan hojas de acanto y escenas marianas. De gran belleza es también el ábside, de planta semicircular y cuyo exterior presenta contrafuertes y esbeltas ventanas, con arcos decorados con puntas de diamante.

Iglesia de Santa María de la Peña.

Iglesia de Santa María de la Peña.- Puerta principal porticada.

Iglesia de Santa María de la Peña.- Interior del templo.

Iglesia de Santa María de la Peña.- Interior del templo.

La aparición de la Virgen de la Peña.

En cuanto a la aparición de la Virgen de la Peña. Cuenta la tradición que, allá en el último tercio del siglo XI, en un viaje que hizo Al-Mamún a Hita, le acompañó su hija, la princesa Elima, quien, debido a su delicada salud, se quedó en el Castillo de Brihuega al cuidado de un grupo de servidores moros y cristianos. Ponce, uno de los criados cristianos, caracterizado por su nobleza y convicciones, era muy admirado por la princesa y pronto surgió entre ellos una gran amistad. Este hecho, unido a que la joven descubrió que su fallecida madre había sido cristiana, despertó en ella un gran interés por el cristianismo. Ponce instruyó a la princesa en dicha religión y le habló de la Virgen con tal fervor, que se encendió en ella un inmenso deseo de verla, acrecentado día tras día. Una tarde de primavera, a la caída del sol, Dios premió sus anhelos y, entre los olmos de la base del castillo, en medio de un gran resplandor, apareció la Virgen con su Hijo en brazos, regalándole una bellísima sonrisa antes de desaparecer. La joven, asustada, llamó a Ponce, quien descendió entre los árboles y, escondida en una gruta, halló la preciosa imagen de la Virgen de la Peña, llamada así por el lugar donde fue encontrada. La princesa, feliz, llamó al Canónigo de Toledo quien congregó a todo el pueblo cristiano y, con un inmenso fervor, subieron la imagen a la base del castillo, lugar donde poco después construyeron en su honor la Iglesia de Santa María. Desde el templo, se puede bajar en la actualidad a la gruta de la aparición, donde se encuentra una imagen de la Virgen de la Peña. Ésta imagen sigue despertando entre los Briocenses una verdadera pasión con miles de cofrades asociados que por riguroso orden tienen el honor de portar en andas la imagen de la virgen durante diferentes festividades religiosas.

Si continuamos avanzando por el espacio que nos ocupa, a la espalda del mirador, en la plaza de Manu Leguineche, veremos un jardincillo con la escultura de un toro. Brihuega es la población más aficionada a la tauromaquia de toda la provincia y esta escultura es un homenaje a su popular encierro del 16 de agosto (el segundo de mayor antigüedad de España), donde se sueltan varias reses bravas desde la plaza de toros en dirección al campo, para después reconducirlas nuevamente a la localidad. Éste encierro ha sido declarado de Interés Turístico Regional. 

Monumento al Encierro de Brihuega.

Detrás de este jardincillo, en el Convento de San José,  se encuentra actualmente el museo de miniaturas "profesor Max" que previo pago de entrada puedes visitar. Abandonamos el espacio del castillo por otra puerta que nos conduce hasta la plaza de toros de la localidad.

Puerta que da acceso a la plaza de toros.

Plaza de Toros

Fue construida en 1965 y es conocida con el nombre de “la Muralla”. Este nombre lo recibió por el lugar que ocupa al lado de la misma. También es por ello que el material que se empleó en su construcción fue el mismo, de modo que no rompiera estéticamente con el conjunto en el que está enmarcada. En su inauguración el día 12 de junio de 1965 estuvieron presentes los mejores diestros de la época: Paco Camino, Andrés Hernando y El Cordobés. 

Plaza de toros de Brihuega.

Si continuamos bordeando la plaza de toros llegaremos hasta la puerta principal de acceso a la villa en el pasado. Se trata del Arco de Cozagón

Arco de Cozagón

Esta puerta, situada al sur, como acceso al camino que, siguiendo el curso del Tajuña primero y del Tajo después, conducía desde Brihuega hasta Toledo, pasando por Aranjuez. A lo largo de la historia, por esta puerta entraron en Brihuega la mayor parte  de los personajes ilustres que la visitaron: obispos, arzobispos, embajadores y reyes. Está construida en piedra labrada de toba, caracterizada por ser muy blanda a la hora de tallarla, pero de endurecimiento progresivo con el paso del tiempo. De las señales que en ella dejaron los canteros, se deduce que este arco fue construido por los cristianos, pues aparecen frecuentemente la cruz, el aspa o cruz de San Andrés, la escuadra y las paralelas inclinadas, sin encontrarse la media luna utilizada por los mudéjares. Era en realidad un reducido patio de armas con dos puertas constituidas por arcos ojivales de diferente altura. Entre ellas había un suelo de madera y dos puestos de guardia. La puerta exterior es la más alta y presenta un vano de 12 metros de altura y 3 de anchura. El arco de Cozagón es emblema de Brihuega y es uno de los arcos más esbeltos de toda la provincia.

Arco de Cozagón, junto a la plaza de toros.

Arco de Cozagón.

Arco de Cozagón, junto a la plaza de toros.


Saliendo por el Arco de Cozagón ascenderemos un centenar de metros hasta un mirador que nos permite contemplar el conjunto amurallado, la plaza de toros y el arco a vista de pájaro. Un cartel indicativo nos ayudará a interpretar los diferentes espacios. Además desde este punto, tenemos la posibilidad de ver a lo lejos otro de los edificios importantes de la localidad, la Fábrica de Paños.

Antigua Fábrica de Paños, actualmente complejo Castilla Termal Brihuega.

A la izquierda de nuestro mirador, tenemos el lienzo de muralla mas largo y mejor conservado de la localidad. Se extiende hasta prácticamente la Puerta de la Cadena, donde iniciamos la visita de la localidad. Las almenas piramidales nos delatan sobre el origen árabe de la muralla. 

Muralla árabe.

Vamos a recorrer todo el lienzo de la muralla hasta llegar a la carretera de acceso a Brihuega, donde giraremos a la derecha para en la siguiente curva seguir de frente y posicionarnos delante de la antigua Fábrica de Paños y actualmente complejo Castilla Termal Brihuega

Real Fábrica de Paños

Constituye uno de los más relevantes ejemplos de la arquitectura industrial del siglo XVIII. Fue un regalo de los Borbones a la villa por su apoyo en la guerra de Sucesión que les dio el trono de España. Los motivos adicionales para asentar aquí una industria de este tipo fueron: mano de obra experimentada en la industria telar, abundancia de plantas para tintar y curtir (roble, zumaque, gayuba, etc.), corrientes de agua para mover molinos y batanes, abundancia de agua,  madera para las herramientas y carbón para las calderas.

Puerta principal de acceso a la Fábrica de Paños.

La creación de este establecimiento obedece a una Real Cédula expedida el 8 de marzo de 1750 por Fernando VI en época la Ilustración. Se levantó dentro del recinto amurallado de la ciudad, en un lugar alto ocupado por la Ermita de Santa Lucía. La fábrica tuvo varias ampliaciones, alcanzando su dominio extensivo el año 1781. Desde este año y hasta la guerra de la Independencia la fábrica vivió sus mejores años. En ese periodo llegaron a funcionar más de 100 telares y el conjunto fabril dio empleo al 30% de la población briocense.
La fábrica de Paños está formada por un conjunto de edificios, entre los que destaca, por su original planta y su tamaño, el Edificio de la Rotonda. Tiene una planta circular formado por dos anillos, uno exterior y otro interior acogiendo éste último a un patio central. Está levantado sobre dos alturas: la planta baja, con un anillo de soportes centrales para sostener el peso de las cubiertas abovedadas y la planta alta, destinada a los telares e hilanderas, que cuenta también con apoyos intermedios y cubierta de madera. Ambos anillos están perforados por numerosos vanos que permiten una buena iluminación interior.
Tras la guerra de la independencia, la fabrica vuelve a funcionar pero con menos éxito que en la etapa anterior y finalmente en 1840 es vendida a un empresario textil. Éste convertiría los secaderos de paños en unos preciosos jardines con vistas a la vega del Tajuña. Dichos jardines son de estilo romántico, con parterres de inspiración francesa. Están compuestos por un perímetro de cipreses que dan intimidad al espacio. Además setos de boj, laurel y aligustre ordenan en calles el espacio ajardinado. En el interior de los jardines hay diferentes elementos singulares: la pajarera, el cenador, las fuentes, etc.

A la izquierda de la foto el edificio de la Rotonda, a la derecha sus jardines.

El ayuntamiento adquiere la propiedad del inmueble en febrero de 2017 e inicia su rehabilitación y puesta en valor. En la actualidad y a través de una concesión administrativa este edificio, se ha convertido en el primer hotel de cinco estrellas de la provincia de Guadalajara de la cadena Castilla Termal.

Vamos a regresar ahora hasta la carretera que atraviesa Brihuega y giraremos a la izquierda para descender por la misma. En seguida a nuestra izquierda aparece una pequeña zona ajardinada con la Iglesia de San Felipe al fondo. 

Iglesia de San Felipe

La Iglesia de San Felipe es, para mi, la más bella de Brihuega. Fue construida en el primer cuarto del siglo XIII, en estilo románico de transición. En su fachada principal destaca la belleza de su portada, situada entre dos magníficos contrafuertes y coronada por tres rosetones. El interior consta de tres naves, la central más alta, separadas entre sí por cinco arcos sostenidos por esbeltas columnas con extraordinarios capiteles florales. El presbiterio es rectangular y el ábside semicircular, cubierto por una cúpula de cuarto de esfera. Conserva dos pilas de agua bendita, una mas antigua y otra de factura clásica, además, su pila bautismal es excepcional. Como curiosidad, la torre es octogonal y no está totalmente unida al templo, pues fue construida aprovechando uno de los torreones de la muralla.

Fachada principal.

Interior de la iglesia.

Detalle del interior de la iglesia.

Torre octogonal de la iglesia, sobre la muralla.

Esta iglesia ha sido remodelada en varias ocasiones a lo largo de su historia. En el asalto de 1710 sufrió graves destrozos y en la madrugada del 26 de noviembre de 1904 se produjo en ella un pavoroso incendio. Durante la guerra civil fue almacén o granero de piensos y en 1943 se derrumbó la techumbre. La Dirección General de Bellas Artes llevó a cabo una magistral reconstrucción del templo que se reinauguró por el obispo de la diócesis en diciembre de 1968.

Después de la visita a la Iglesia de San Felipe vamos a seguir descendiendo por la carretera que atraviesa la localidad de norte a sur. Tras pasar un pequeño parquecito a nuestra izquierda, un poco más adelante también a la izquierda se encuentra el Convento de las Jerónimas

Convento de las Jerónimas

A principios del s. XVI, algunas damas de Guadalajara adquirieron diversas casas humildes en la zona de Brihuega, con la intención de retirarse a ellas para vivir religiosamente. Las casas estuvieron vacías hasta 1564, cuando fueron ocupadas por cuatro damas de alta alcurnia de Guadalajara, uniéndose a ellas con posterioridad otras mujeres briocenses. Vivían según las reglas de S. Jerónimo y Sta. Paula, con tanta austeridad y recogimiento que fueron muchos los que contribuyeron para construirles una gran iglesia y un monasterio casi señorial. Con el tiempo, se trasladaron a él y, finalmente en 1596, el Cardenal de Toledo fundó en Brihuega un monasterio de religiosas bajo la advocación de S. Ildefonso regido por las reglas de la Orden Jerónima. Tras la Guerra Civil el convento quedó en ruinas. Fue restaurado en 1941, pero solo parcialmente, aumentando progresivamente su deterioro. La vida conventual cesó en 1971, cuando las monjas abandonaron el convento, tras 375 años de historia en Brihuega

Convento de las Jerónimas.

Del edificio original, hoy en día solo se conservan los restos de la gran iglesia, de una sola nave. Destaca en ella su bella portada de entrada al templo, de estructura dórica y líneas de gran refinamiento y complejidad. Como curiosidad, en los últimos años, el edificio de la iglesia tuvo un uso muy particular como restaurante, pero parece que la iniciativa no se consolidó. Vamos a continuar descendiendo por la carretera hasta llegar a la Iglesia de San Miguel.

Iglesia de San Miguel

Su construcción se llevó a cabo durante el siglo XIII, de estilo románico de transición con claras reminiscencias del más puro mudéjar toledano. Destaca en su fachada principal la grandiosa portada, con sencillos capiteles y múltiples arquivoltas apuntadas. En la fachada meridional se encuentra otra puerta, del mismo estilo pero más sencilla. El ábside es poligonal y de traza mudéjar. Fue construido en ladrillo en descubierto, con diversos contrafuertes y sin ventanas. Su interior presenta tres naves, separadas entre sí por arcos apuntados de ladrillo, con decoración muy simple. Un arco triunfal apoyado en columnas con capiteles de decoración vegetal, da acceso a la cabecera. El ábside se encuentra cubierto por una bellísima bóveda nervada de ladrillo, en forma de estrella de seis puntas, al igual que el tramo recto del presbiterio.

Fachada principal.

Interior de la iglesia.

Este templo, albergaba grandes riquezas pictóricas y escultóricas, así como un bello y valioso retablo del siglo XVI que ocupaba el altar mayor. De todo ello sólo han quedado los muros. Debió sufrir un incendio entre los siglos XVI y XVII, lo cual se deduce del fuerte ennegrecimiento que mostraron sus paredes al ser descubiertas en su última restauración. Durante la guerra civil fue garaje, almacén, cuartel, etc., y tras ella la iglesia quedó abandonada, y sus naves y techumbre terminaron hundiéndose. Gracias a la Asociación Cultural “Amigos de Brihuega”, en 1979 se logró una subvención para llevar a cabo la restauración del edificio. En la actualidad está destinado a actos culturales.

Donde comer

Brihuega ha aumentado su espacio gastronómico tanto en cantidad como en calidad, contando actualmente con nueve restaurantes. Además, durante el mes de julio, en el parque de María Cristina se instalan no menos de una docena de puestos de comida, rápida para poder satisfacer la alta demanda de comensales. Si buscas una experiencia gastronómica especial el "restaurante Castilla Termal", dentro del edificio de la antigua Fábrica de Paños te la ofrecerá. Otro restaurante de gran popularidad es " asador El Tolmo" y mi preferido, con su ambientación árabe, el "restaurante Princesa Elima". Te proporciono a continuación una lista de todos los restaurantes disponibles para que tú elijas:

Si tienes ganas de más, a unos 14 km. de Brihuega se encuentra la población de Cívica. Una aldea pequeña donde el agua se descuelga por todos lados, formando cascadas, hasta unirse al río Tajuña. El conjunto esculpido al borde de la carretera sobre una enorme roca de piedra toba, llama poderosamente la atención y merece la visita. Actualmente y por sólo 2€ por persona el propietario del espacio lleva a cabo una visita guiada, llena de curiosidades, que seguro te encantará.

Cívica.


Para saber más:
Página oficial de turismo en Brihuega


Manuel Andrés

P.D: Disfruta, respeta, no perturbes el entorno y llévate tu basura.


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